Thursday, July 06, 2006

Deja tu



Estáis hablando con alguien y de repente vuestra mente se queda en blanco. Asustada por lo que esta pasando en vuestro interior. Sientes algo raro dentro de tí, no puedes comprender lo que sucede a tu alrededor. Entonces llegas a la conclusión de que eres tonto de remate. Esa situación ya la has vivido. Notas que eso ya pasó alguna vez en un pasado, de la misma manera.

Pero que extraño. Eres incapaz de enmarcar cronológicamente esa acción, de hecho, eres incapaz de nada. Definitivamente, has de afrontarlo, eres tonto.

Sabes que has vivido pero no como, ni porqué, ni para qué. Y como más intentas averiguar cuando, más difícil te resulta. Al final cuando los minutos pasan ya no hay señal de inteligencia. Se le llama síndrome de Dawn, que no sé lo que significa. Hay muchas maneras de interpretar el síndrome de Dawn, pero solo una es la correcta. Hay gente que piensa que es debido a que tenemos un cromosoma de más, pero se equivocan. En mi caso se debe a la endogamia que existe en mi familia. Si mi madre no fuera mi hermana, quizá todo esto no me estaría pasando. Una persona no puede recordar perfectamente su vida anterior, pero si breves recuerdos que se presentan al vivir escenas parecidas. También está la opción científica, que aunque sea difícil de entender, es la más creíble. El síndrome de Dawn no es más que un error cerebral y no digais lo contrario porque estareis faltándome al respeto. Lo correcto es que cuando estás viviendo una situación tu cerebro la almacene en la memoria, sin embargo, yo no suelo ser capaz; y las pocas veces que lo consigo, no soy capaz de entenderlo . Después de pensar un rato debería ser capaz, pero lo he intentado una y otra vez y no puedo. Para mí todas las vivencias son una serie de imágenes, sonidos, olores, sensaciones sin sentido.

Cuando te ocurre esto, te desconciertas. Al ser incapaz de saber lo que te ocurre, no consigues introducir un marco cronológico en ese suceso. Sientes una extraña sensación de confusión mental y te pones violento.

Esta bitácora está dedicada a los subnormales de solemnidad como yo para que aprendan que uno puede aprender y superarse. Aquí os contaré todo lo que pueda recordar y entender para que veais como me siento.

El cerebro humano no es perfecto, Pino.